miércoles, 12 de junio de 2013

Arqueólogos, nunca paguéis por trabajar ni regaléis vuestro trabajo



Desde hace un par de días se han encendido los ánimos entre los arqueólogos que poblamos las redes sociales. Anteayer por la noche hubo algunos que, cansados de la poca consideración profesional que se tiene a nuestra disciplina, dieron un buen puñetazo sobre la mesa y crearon el grupo P.A.D., Plataforma por una Arqueología Digna. Ideas, propuestas, discusiones, críticas y mucha indignación. Esto es lo que está surgiendo entre los casi 700 arqueólogos que componen ya el grupo de Facebook. 

Uno de los temas más problemáticos -y vergüenza me da decirlo- es el de trabajar pagando. Sí, sí, no cobrando, sino pagando. Los arqueólogos debemos de ser los más tontos del mercado laboral si todavía nos encontramos en este punto. 

Imaginemos un empresario que tiene una idea: diseñar un nuevo vehículo de cuatro ruedas, "coche" para los amigos. No encuentra financiación pública ni privada y dice: "¡Coño! Que me paguen los ingenieros que se van a encargar de diseñarlo, si no no voy a poder hacer mi coche." ¿Qué dirían los ingenieros en este caso? ¿Se arrastrarían y pagarían 750€ al mes por trabajar en el proyecto de este empresario? No, ¿verdad? Se reirían en su cara y se irían a otra cosa, aunque fuera a rascarse la barriga en el paro.

Ahora, traslademos esto al mundo de la arqueología: un arqueólogo tiene la fantástica idea de llevar a cabo una excavación en un pueblo perdido de Ciudad Real, por ejemplo, y se encuentra con lo inevitable: no tiene financiación pública ni privada y, por lo tanto, le viene una magnífica idea a la cabeza: "Voy a llamar a esto 'escuela' o 'curso' de Arqueología y tengo aquí durante un mes a los arqueólogos y estudiantes que quieran sacando adelante mi excavación, mi proyecto, pero que me paguen 750 € cada uno, que si no es imposible sacar esto adelante". Nosotros, al contrario que los ingenieros, perdemos la cabeza y cometemos uno de los peores errores que puede hacer un profesional: pagar por trabajar. 

Luego, eso sí, nos quejamos mucho porque no se tiene en consideración la profesionalidad de los arqueólogos, porque somos objeto de pitorreo en las obras, porque nos asaltan siempre con "anda, qué bonito eso que estudias", porque nos toman por indianas jones y aventureros, porque creen que nos vamos de vacaciones a excavar en verano en vez de a dejarnos el cayo. Nos lo merecemos, señores

No podemos, bajo ningún concepto, regalar nuestro trabajo. Podemos decidir intercambiarlo por experiencia, comida y alojamiento, si de verdad pensamos que es un intercambio justo, pero nunca regalarlo ni, mucho menos, pagar por realizarlo. ¿Qué valor estamos dando a lo que hacemos si pagamos por realizarlo? Si tan poco valoramos nuestro trabajo, ¿cómo pretendemos que alguna vez nos paguen por llevarlo a cabo? ¿De verdad apreciamos la arqueología y el trabajo de arqueólogos cuando lo denigramos de esta manera?

Para que esto cambie tenemos que dejar de poner escusas. 

Por lo pronto, abandonar esa de: "¿Tú sabes lo que cuesta llevar adelante una excavación? ¿Sabes el dinero que hay que poner sobre la mesa? Ahora mismo no hay financiación y, si no es así, no puede salir adelante el proyecto". Pues que no salga. No hay que excavar, en ningún caso, pasando por encima de los derechos de los trabajadores. Si no tienes dinero, tampoco tengas la cara dura de hacer pagar a los estudiantes y trabajadores que van a darte su tiempo y su trabajo para conseguir llevar a cabo tu proyecto. 

Existen otras formas de financiación: el crowdfunding está ayudando a sacar adelante este verano muchas excavaciones en nuestro país, ejemplo de gente que se lo curra, que respeta a sus trabajadores y que se intenta sacar las castañas del fuego sin pegar patadas en la boca a la arqueología; la búsqueda de mecenas o financiación privada de gran peso, que se pueden implicar en proyectos arqueológicos, tanto por amor a la cultura como por obtener visibilidad, respeto y llevar a cabo proyectos, quién sabe, quizás también por aburrimiento; la socialización del patrimonio, mediante charlas y actividades continuas que pongan en valor un yacimiento determinado en el que se acaben fijando los ayuntamientos y administraciones para usarlo como bien de interés público y reclamo turístico. En definitiva: imaginación y nunca explotación.



Otra de las escusas que tenemos que dejar de lado es la de "es que para hacer currículum tengo que ir a excavaciones y para ir a excavaciones decentes tengo que pagar". Totalmente falso. Por suerte hay todavía muchas excavaciones que tratan al arqueólogo y al estudiante con dignidad y donde ofrecen conocimiento, experiencia, alojamiento y comida a cambio de trabajo. Es cierto, no te pagan con dinero, pero es una intercambio recíproco al fin y al cabo. Cosa distinta es cuando eres licenciado, con máster, cursos e incluso doctorado y pretenden también establecer esta relación de reciprocidad. No , señores. Conocimiento y experiencia voy a aportar yo también, además de mi trabajo, a tu excavación, y como profesional necesito que se me pague. O, al menos, si no se me paga, sí poder implicarme con ilusión en tu proyecto, realizar investigaciones y publicaciones, proponer ideas y, en definitiva, actuar como lo que soy: arqueólogo. No he hecho un doctorado solo para llevar carretillas -que, ojo, las llevaré también gustosamente-. 

Y, si no encuentras excavaciones que te convenzan, existen otras muchas formas de ampliar tu curriculum: proponiendo ponencias o pósteres en los congresos que se organizan a lo largo de todo el año en nuestro país y fuera de él, sin miedo, en muchas ocasiones hay más posibilidades de que escojan tu trabajo de lo que crees; escribiendo artículos y mandándolos a las revistas que puedan estar interesadas, de nuevo: hay muchas revistas dispuestas a publicar tus trabajos; colaborando con medios de comunicación, páginas web, etc., para ayudar a una difusión justa de la arqueología, algo que cada día es más necesario; formar parte de grupos de investigación, asociaciones o proyectos de apoyo a la arqueología que, en muchas ocasiones, consiguen también excavaciones, congresos, ponencias, etc.; realizar mil y un cursos gratuitos y los que se pueda de pago -pero cursos de verdad, no engañabobos donde te roban por tu trabajo-; etc.

Como veis, hay muchas alternativas, pero ninguna de ellas es pagar por trabajar o regalar nuestro trabajo. Si tenemos algo de aprecio a la Arqueología como profesión y a nosotros mismos como personas, tenemos el deber de defender el valor de nuestro trabajo ante todo. Nuestros derechos y nuestro trabajo siempre por delante. Que no nos pisoteen. 


Pablo Aparicio Resco
@ArcheoPablo
aparicio.pablo89@gmail.com