cercanos parientes // discordias tendrán;
un tiempo de horrores, // de mucho adulterio,
de hachas, de espadas // –escudos se rajan–,
de vientos, de lobos // anuncio será
del derrumbe del mundo; // todos se matan."

Unas fotografías aéreas han desvelado el corazón de Altinum, la ciudad romana surcada por canales que fue el antecedente de Venecia.
Las imágenes, hechas con cámaras capaces de ver longitudes de onda cercanas al infrarrojo, muestran por primera vez el mapa completo de una importante urbe del tamaño de Pompeya y con unas 20.000 almas. "Era una especie de epicentro", explica a Público el investigador de la Universidad de Padua Paolo Mozzi, coordinador del estudio.
La zona en que yace Altinum, a unos 10 kilómetros de Venecia, se lleva excavando desde el siglo XIX, pero nadie había localizado su centro hasta ahora. El nuevo yacimiento sería casi único, ya que hay muy pocos restos romanos en Europa que no estén cubiertos por sucesivas capas de urbanización.
El mapa elaborado a partir de las imágenes aéreas, que publica hoy Science, dibuja una ciudad amurallada con un gran canal que atravesaba el centro dejando al norte los edificios públicos. Altinum tenía dos teatros, una basílica, foro, mercado y templos. Otros dos canales la conectaban con el puerto y las aguas abiertas de la laguna de Venecia, en el extremo noreste de Italia. Otro canal cercano, aún hoy en uso, también data de aquella época.
Situada casi al nivel del mar, Altinum podía divisarse desde muy lejos, como hoy sucede con Venecia, comenta Mozzi. "Este trabajo nos aporta un montón de información", opina Lucio Benedetti, investigador de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (CSIC), que no ha participado en la investigación. Señala que el trabajo confirma la presencia de edificios cuya existencia se había puesto en duda y permitirá realizar nuevas excavaciones.
"Si queremos desenterrar el teatro, ahora ya sabemos dónde está", destaca Mozzi, cuyo hallazgo, una vez se confirme con más estudios geofísicos, asesorará nuevas excavaciones junto a la Universidad de Venecia y el Gobierno regional.
Los romanos llegaron a esta ciudad en el siglo II antes de Cristo y la convirtieron en uno de los puertos más importantes de la región, comenta Mozzi. En el siglo quinto de nuestra era, Atila y los hunos la arrasaron. La ciudad siguió existiendo, en decadencia, hasta que dos siglos después la invasión de los lombardos obligó a su pueblo a abandonarla para siempre.
Antes de dejarla, sus habitantes se llevaron consigo muchos mármoles y ladrillos para construir ciudades en otras islas de la laguna de Venecia. Los muros de Altinum también sirvieron para levantar palacios venecianos y alguna de sus iglesias. Aún hoy puede leerse la palabra Altinum en el campanario de San Vidal, en pleno sestiere de San Marcos. La huella de la ciudad también está, según la tradición popular, en los nombres de ciudades cercanas como Torcello, Murano y Burano, que evocan antiguos barrios de Altinum llamados Torricelum, Ammurianum y Porta Boreana.
La ciudad yace hoy a un metro bajo tierra en un campo de maíz y soja. Los expertos la encontraron por un golpe de suerte. Usaron una técnica que rastrea la impronta que dejan los edificios en el color de la vegetación. "Lo que vemos es cómo responden las plantas al suelo y a los yacimientos arqueológicos", explica Mozzi.Otros equipos habían intentado lo mismo, pero cuando se tomaron estas últimas imágenes, en julio de 2007, el terreno estaba muy seco, lo que acentuó el contraste. Por primera vez, la disposición de las plantas dibujó al detalle la ordenación típica de una urbe romana. "Nos quedamos boquiabiertos", concluye Mozzi.
Fuente: "Público"


Y mientras te vistes a toda prisa, coges tu mochila, tu sombrero y tu botella de agua, ya llevas encima lo más esencial: la ilusión. Este es el primer ingrediente de la fórmula.
Tras diez minutos de bamboleante paseo en un dormido autobús, te encuentras en medio de la nada, al pie de una pequeña montaña y cerca de un pueblecito de no más de diez casas. El pueblo no te interesa y subes montaña arriba. Un poco más. Un poco más. ¿Parecía más pequeña desde abajo? En fin, al llegar cerca de la cima te espera un increíble yacimiento, una monumental rampa, grandes muros de sillares y cientos, miles, de restos de personas de antes de nuestra época enterrados bajo tus pies. Este es el segundo ingrediente: un perfecto yacimiento sin explorar.
Amanece. Las siluetas de árboles, rocas y almas danzan en un escenario sin igual, con un paisaje idílico como telón de fondo.
Y, cuando llevas tres horas picando, o agachado arañando los restos de la historia, leyendo este libro de única lectura, alguien da una voz dos catas más allá. Cuando te quieres acercar ya se ha llenado de gente formando un círculo apretado. ¿Qué regalan? Fragmentos del Pasado. Y ¿cómo se ha conseguido eso?, esta pregunta te da el tercer ingrediente: Trabajo.
Allí estaba. A los pies de todos nosotros comenzaba a surgir de la tierra un trabajado triglifo.
Pero alguien da otra voz algunos metros más allá, ¿Qué? Otro triglifo, idéntico al anterior. Y cuando la atención de la gente se concentra en este nuevo hallazgo ¡Una metopa!, ¡Ha aparecido junto con el primer triglifo! Ya tienes el cuarto y último ingrediente: Suerte.
Y con ello los primeros restos en Bylazora de templos antiguos cuyos materiales han sido reutilizados en tiempos posteriores…
Esperemos ahora encontrar los nuevos y, seguramente, más grandes y ricos templos.